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 El matrimonio en el Islam

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Ithar Ghada Faied
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MensajeTema: El matrimonio en el Islam   Mar Dic 30, 2008 8:22 pm

El matrimonio en el Islam es considerado como tranquilidad para el alma y sosiego para la mente. El Islam exhorta mediante el matrimonio a que el hombre y la mujer puedan vivir juntos en una atmósfera de amor, misericordia, armonía, cooperación, consejo mutuo y tolerancia, estableciendo las bases para la construcción de una familia musulmana dentro de un ámbito legítimo.

El Sagrado Corán ha descrito, de la forma más elocuente, esta eterna relación natural entre el hombre y la mujer, la cual está repleta de tranquilidad, seguridad, amor, comprensión y compasión:

{Y entre Sus signos está haberos creado esposas de entre vosotros para que encontréis en ellas sosiego, y puso entre vosotros amor y misericordia...} [30:21]

El matrimonio es una unión entre dos seres, en el sentido más profundo. Allah une estas dos almas para que puedan disfrutar con tranquilidad y estabilidad la vida conyugal llena de amor sincero y misericordia.

En el Islam, la mujer creyente y virtuosa, es considerada una de las alegrías de esta vida, y una gran bendición para el hombre, porque cuando regresa al hogar ella contribuye para que se relaje después de haber enfrentado los avatares de la vida, y encuentra en ella una paz incomparable, consuelo y placer. El Profeta r dijo: "Este mundo es un placer transitorio, y el mayor placer que existe en él, es una mujer virtuosa”. Transmitido por Muslim

- La esposa musulmana ideal

Basándose en las enseñanzas islámicas sobre el matrimonio y la mujer, el musulmán no se ve atraído por una mujer superficial, sino que por el contrario prefiere una musulmana con una personalidad islámica definida, independiente y que practica el Islam por decisión propia; por eso el musulmán toma su tiempo para escoger a su compañera para toda la vida, buscando la que tenga características islámicas correctas que contribuirán a una vida conyugal estable y feliz. Por consiguiente el musulmán no está interesado únicamente en la belleza física, lo que es en realidad la preocupación de los jóvenes superficiales. Aunque no ignora el aspecto físico, también busca la religiosidad, inteligencia, intelectualidad y buen comportamiento, siguiendo el consejo del Profeta r cuando dijo:

"Se buscan cuatro características en una mujer con objetivos de matrimonio: Riqueza, linaje, belleza física o religión. Escoge por religiosidad, pues es más probable que sea un matrimonio estable". Transmitido por Al-Bujâri y Muslim

Aunque el Profeta r aconsejó al joven musulmán buscar una esposa religiosa, esto no significa que debe ignorar su belleza física, ya que el Profeta r indicó la necesidad de conocer personalmente a la mujer antes de contraer matrimonio, para que el musulmán no se encuentre casado sorpresivamente con una mujer que encontrará poco atractiva.

Al-Mugîrah Ibn Shu‘bah dijo: Cuando me comprometí con una mujer en la época del Profeta r, él me preguntó: "¿La has visto?" Yo le contesté: No. Entonces me dijo: "Ve y conócela, pues es más probable que encontréis amor y afinidad entre ambos". Transmitido por An-Nasâ'i con un Isnâd Sahîh

Un hombre que se había comprometido con una mujer de los Ansâr fue a ver al Profeta r, quién le preguntó: "¿La has visto?" Y él respondió: No. Entonces el Profeta r le ordenó que vaya a conocerla. Transmitido por An Nasâ'i e Ibn Mâyah con un Isnâd Sahîh

El Profeta r enfatizó esto en más de un Hadîz, de hecho la belleza es una de las características que un hombre busca en una mujer, además de la moral y la religiosidad. El Profeta r le dijo a Ibn ‘Abbâs: "¿Quieres que te informe sobre lo más valioso que un hombre puede tener? Una esposa virtuosa. Que cuando la mira se deleita, cuando le solicita algo ella lo realiza y cuando está ausente ella le es fiel". Transmitido por Al-Hâkim, que dijo: Es Sahîh según los requisitos y las condiciones de Al-Bujâri y Muslim

Abû Hurairah t dijo: El Profeta r fue preguntado: ¿Cuál es la mejor mujer? Respondió: "Aquella que cuando su esposo la mira se deleita, cuando le solicita algo ella lo realiza, y no hace algo que él deteste". Transmitido por el Imâm Ahmad en Al-Musnad con un Isnâd Sahîh

Éstas son las características dadas por el Profeta r con respecto a la mujer con la cual se puede alcanzar felicidad, tranquilidad y estabilidad, y con la cual constituir un hogar agradable y seguro para criar hijos piadosos, sanos e inteligentes. El Profeta r insistió en que el matrimonio sea edificado sobre sólidas bases, con un equilibrio en lo físico, mental, espiritual y emocional, evitando conflictos y diferencias. Por consiguiente el musulmán correcto que se basa en el Corán y la Sunnah en todos sus asuntos, no cae en la frivolidad de considerar únicamente lo físico.

- El esposo musulmán ideal

Una de las formas en la cual el Islam ha honrado a la mujer es concediéndole el derecho a elegir a su marido. Sus padres no tienen derecho a forzarla a casarse con alguien que no le agrade.

Existen muchos textos que apoyan a la mujer en este tema sensible, por ejemplo el relato citado por el Imâm Al Bujâri de Al-Jansâ' Bint Jidâm:

"Mi padre me casó con un primo que no me gustaba, por eso me quejé ante el Mensajero de Allah r. Él me aconsejó en un principio: `Acepta lo que tu padre te aconseja'. Dije: `Yo no deseo aceptar lo que mi padre ha dispuesto'. Me dijo: `Entonces ese matrimonio es nulo. Tienes el derecho a casarte con quien desees'. Le dije: `Ahora acepto lo que mi padre dispuso, pero quería que las mujeres conozcan que los padres no tienen derecho en las decisiones de sus hijas (es decir, que no tienen derecho a forzarlas a casarse con quien no desean)". Ver Fath Al Bâri', 9/194

En primer lugar, el Profeta r le aconsejó a Al-Jansâ' que obedeciera a su padre, porque la preocupación de los padres por el bienestar de sus hijas es algo innegable. Pero cuando el Profeta r se dio cuenta de que su padre la había forzado a un matrimonio que ella no deseaba, le dio la libertad para elegir, salvándola de la opresión de un padre que quería forzarla a un matrimonio no deseado.

El Islam no oprime a la mujer, forzándola a casarse con un hombre que le desagrada, porque quiere un matrimonio exitoso, basado en la compatibilidad entre los cónyuges. Debe existir una similitud entre ellos, en términos de físico, actitudes, hábitos, inclinaciones y aspiraciones. Si algo va mal, y la mujer siente que no puede amar a su marido sinceramente, entonces puede pedir el divorcio. Esto fue confirmado en un relato, cuando la esposa de Zâbit Ibn Qais Ibn Shammâs, Yamîlah, hermana de `Abudllah Ibn Ubai, se presentó ante el Profeta r y le dijo: "¡Mensajero de Allah! No tengo nada contra Zâbit Ibn Qais con respecto a su religión o comportamiento, pero odio cometer un acto de incredulidad siendo una musulmana (en otra narración dice: Yo no culpo a Zâbit de nada, con respecto a su religión o su comportamiento, pero no lo quiero)". El Profeta r le preguntó: "¿Le devolverás su jardín?" - su dote había sido un jardín. Ella contestó: "Sí." Entonces el Mensajero de Allah r le envió un mensaje a él: "Toma de vuelta tu jardín, y concédele a ella una declaración de divorcio." Fath Al Bâri', 3/395

El Islam ha protegido la dignidad de la mujer, y ha respetado sus deseos con respecto a la elección de un marido, con quien pasará el resto de su vida. No es aceptable para nadie, (no importa quién sea el pretendiente), forzar a una mujer a un casamiento con un hombre a quien no quiere.

No hay una indicación más precisa de esta situación que la historia de Barîrah, una joven esclava etíope que fue casada con otro esclavo cuyo nombre era Mugíz, a pesar de que ella jamás lo hubiera elegido como marido si hubiera estado en control de sus propios asuntos. `Â'ishah se apiadó de ella, la compró y la liberó. Cuando la joven se sintió libre, en control de sus propios asuntos, y pudo tomar una decisión sobre su matrimonio solicitó el divorcio. Su marido, solía seguirla llorando, mientras ella lo rechazaba. Al-Bujâri cita a Ibn `Abbâs para describir a esta mujer liberta, quien insistía en la anulación de su matrimonio con alguien a quien no amaba.

Ibn `Abbâs dijo: "El esposo de Barîrah era un esclavo conocido como Mugîz. Casi puedo verlo, corriendo tras ella y llorando con lágrimas sobre su barba. El Profeta r le dijo a mi padre: `¡`Abbâs! No te sorprendes de cuánto ama Mugîz a Barîrah, y de cuánto desprecia Barîrah a Mugîz'. El Profeta r le dijo a Barîrah: `¿Por qué no regresas con él?' Ella dijo: `¡Mensajero de Allah! ¿Acaso estás ordenándome hacer eso?'. Él le dijo: `No. Sólo estoy tratando de mediar en su favor'. Ella dijo: `No tengo interés en él’” Fath Al Bâri', 9/408

El Profeta r estaba sumamente conmovido por esta demostración de amor por parte del marido y un igualmente enérgico desprecio por parte de la esposa. Él no pudo ayudar, pero intentó mediar preguntándole por qué no regresaba con su esposo y padre de su niño. Esta mujer creyente le preguntó si le estaba ordenando hacerlo, pero el Profeta r le contestó que solamente estaba tratando de interceder para promover una reconciliación. Él no estaba tratando de forzar a nadie a hacer algo que no deseara.

La musulmana que comprende las enseñanzas de su religión tiene criterios prudentes y correctos cuando elige a su marido. No sólo se preocupa por la apariencia y la posición social, etc, sino que examina su nivel de compromiso religioso, su actitud y comportamiento, porque éstos son los pilares de un matrimonio exitoso. La enseñanza islámica señala la importancia de estas cualidades en un potencial esposo, dijo el Profeta r:

"Si se os presenta alguien con cuya religión y actitud estáis satisfechos, entonces concretad el matrimonio…" Hadîz hasan narrado por At-Tirmidhi, 2/274

La musulmana guiada por su religión no se siente atraída por superfluos estereotipos de "playboy". Por el contrario, se siente atraída por un hombre serio, educado y creyente; aquel de vida honesta y corazón puro, cuyo comportamiento es bueno y cuya comprensión de la religión es íntegra.

Esto no significa que la musulmana deba ignorar completamente el tema de la apariencia física, y soportar a alguien sin atractivo y desagradable a sus ojos. Es su derecho - como se expresó anteriormente- casarse con un hombre que su corazón ame, y que la complazca tanto en su apariencia como en su conducta. La apariencia no debe ser desatendida a expensas de la naturaleza interior, ni viceversa. La mujer debe escoger a un hombre atractivo para ella, en todos los aspectos, alguien que gane su admiración y respeto. La verdadera musulmana no se deja deslumbrar por las apariencias exteriores, y nunca deja que estas apariencias, la distraigan de percibir la esencia de un potencial esposo.

- Cumplir con los preceptos islámicos en la vida conyugal

El musulmán correcto se relaciona con su esposa de la mejor manera, siendo siempre amable y correcto. Respetando siempre su integridad emocional y física; dijo el Profeta r hablando a los hombres:

"Traten correctamente a las mujeres, porque la mujer fue creada de una costilla. La parte más encorvada es la cima. Si tratas de enderezarla la quebrarás; si la dejas permanecerá (en su esencia) curva. Compórtense amablemente con las mujeres". Transmitido por Al-Bujâri y Muslim

Según otro Hadîz transmitido por Muslim, el Profeta r dijo: "La mujer fue creada de una costilla. Nunca se enderezará (abandonando su esencia). Si te relacionas con ella, tendrás que aceptarla (como ella es) curva (arqueada), porque si intentas enderezarla la romperás. Romperla significa el divorcio".

Esta descripción del Profeta r elocuentemente describe la esencia y la naturaleza de la mujer. Ella no podrá cambiar para ser lo que su marido desea, sino que el marido musulmán debe entender que esa es su naturaleza, y así es como ella ha sido creada. No debe intentar enderezarla de la manera que está convencido que es correcta, sino que debe respetar su naturaleza femenina y debe aceptarla como Allah la creó, teniendo en cuenta que ser "curva (arqueada)" significa que ella no será como él lo desee en algunos aspectos ni tendrá la misma visión y concepto que él. Si insiste en enderezarla y amoldarla a sus deseos, será como intentar enderezar una costilla: terminará partiéndola con sus manos, y la ruptura de la costilla en esta imagen metafórica significa el divorcio.
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Ithar Ghada Faied
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MensajeTema: Re: El matrimonio en el Islam   Mar Dic 30, 2008 8:26 pm

Cuando el marido musulmán sigue concientemente la guía del Profeta Muhammad r basada en un entendimiento profundo de la psicología y naturaleza femenina, acepta las diferencias con su esposa y tolera las discrepancias, y reconociendo que esa es su naturaleza. De esta manera el hogar conyugal podrá ser un ambiente de armonía, felicidad y realización personal para todos sus integrantes.

Podemos encontrar este concepto en el Hadîz citado anteriormente, donde el Profeta r dijo "Compórtense correcta y amablemente con las mujeres" y, después de analizar la naturaleza de la mujer, finalizó diciendo: "Compórtense amablemente con las mujeres". ¡Qué significativa era la preocupación del Profeta r por la mujer, y qué profunda era su comprensión de su naturaleza, esencia y psicología! El marido musulmán debe aferrarse a esta guía, poniéndola en práctica en todo momento.

La preocupación del Profeta r por los derechos de la mujer alcanzó tal magnitud que no olvidó recordarles a los musulmanes el trato amable y considerado a la mujer en su sermón de despedida (Jutbah Al-Uadâ‘). Éste es el sermón en que el Profeta r reiteró los puntos esenciales del Islam durante la Peregrinación, cuando comprendió que iba a ser la última vez que se dirigiera a los musulmanes. En esta situación no omitió aconsejarles a los musulmanes los derechos de la mujer al buen trato y el respeto a su integridad emocional y física: “Compórtense correctamente respetando a vuestra mujer..." Transmitido por At-Tirmidhi, que dijo: Es un Hadîz Sahîh

Todo marido musulmán encuentra en este consejo la sabiduría del Profeta r definiendo el deber del marido hacia su esposa en una convivencia de tolerancia, misericordia y compasión.

El Profeta r dio muchas recomendaciones para con las mujeres, al extremo de considerar al hombre que trata bien a su esposa como el mejor de la nación Islámica (Ummah):

"El creyente que tiene la fe más completa es aquel de mejores modales, y el mejor de entre ustedes es quien mejor trata a su esposa". Transmitido por At Tirmidhi, que dijo: Es un Hadîz Sahîh

Algunas mujeres fueron a ver a la familia del Profeta r y se quejaron del trato de sus maridos. Entonces el Profeta r dijo: "Algunas mujeres han visitado a la familia de Muhammad quejándose de sus maridos. Ciertamente que esos hombres no son los mejores de entre vosotros". Transmitido por Abû Daûd, An Nasâ'i e Ibn Mâyah. Ibn Hayar dijo en Al-Isâbah: Su Isnâd es Sahîh

El Islam exhorta a los musulmanes a tratar amablemente y con respeto a las mujeres, y recomienda a los maridos tratarlas correctamente aun cuando existan disputas y discusiones. Allah dice en el Corán:

{Tratad bien a vuestras mujeres en la convivencia. Y si algo de ellas os disgusta, es posible que Allah haya decretado a pesar de esto un bien para vosotros.} [4: 19]

Este versículo toca el corazón del musulmán, apaciguando su enojo ante las diferencias y enseñándole a convivir agradablemente aunque existan diferencias. De esta manera el Islam protege al sagrado matrimonio de exponerse al peligro de las emociones turbulentas y ánimos exacerbados. Cuando un hombre le dijo a ‘Umar Ibn Al-Jattâb t que quería divorciarse de su esposa porque esta ya no le atraía, le dijo: ‘¡Ay de ti! ¿Acaso piensas que las familias se basan únicamente en la atracción (física)? ¿Has olvidado la consideración y el cuidado?’

El musulmán correcto es cortés, paciente, generoso y medido ante situaciones o actitudes que le disgusten de su esposa. Y jamás tiene comportamientos perversos y perjudiciales hacia su esposa.

El musulmán correcto obedece de buen grado a su Señor, por eso trata cortésmente a su esposa aun cuando encuentre aspectos que le desagraden de ella, porque entiende las palabras del Sabio Señor del Universo sobre las muchas cosas que le están ocultas. La persona puede detestar algo e intenta distanciarse de ello, sin embargo eso es una bondad y bendición para él. El musulmán es moderado y equilibrado incluso en el amor por las personas.

El Profeta r explicó que aunque al marido le pudiese disgustar algo de su esposa, ella tiene otras características favorables que seguramente le agradan. Por eso no debe ignorar su lado positivo, siendo injusto al enfocar únicamente los aspectos negativos. Dijo:

"Ningún creyente debe detestar a una creyente. Si le desagrada alguna de sus características, seguramente habrá otras que le agradarán". Transmitido por Muslim
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