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 Ella honra a sus huéspedes

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Ithar Ghada Faied
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MensajeTema: Ella honra a sus huéspedes   Dom Feb 13, 2011 3:38 pm


La verdadera musulmana se siente feliz de recibir huéspedes y se apremia en honrarlos, en respuesta a la llamada de Fe en Allâh (swt) y en el Último Día, como lo dijo el Profeta (sws):

"El que crea en Allâh (swt) y en el Último Día, que honre a su huésped".[1]

La musulmana que honra a su huésped confirma que es una creyente en Allâh (swt) y en el Último Día. En consecuencia, el acto de honrar a un huésped está llamado a recibir una recompensa dada al huésped, como si le agradeciera por la oportunidad que le dio a su anfitrión para hacer una buena obra, al poner en práctica su Fe, y complacer a Allâh (swt):

"Quien crea en Allâh (swt) y en el Último Día debe honrar a su huésped concediéndole su recompensa”. Ellos preguntaron: “¿Cuál es su recompensa, Mensajero de Allâh?”. Él (sws) respondió: “Un día y una noche. El derecho de hospitalidad es de tres días, y cualquier cosa más allá de esto es un acto de caridad”. [2]

Honrar a los huéspedes está considerado como una gran obra en el Islâm, la cual es alentada y por la cual la musulmana sincera será recompensada. Pero el Islâm reguló este acto y estableció límites para ello. La "recompensa" del huésped o invitado es de un día y una noche, luego viene la obligación de hospitalidad, la cual es de tres días de duración. Cualquier cosa más allá de ese plazo, es un acto de caridad que será registrado entre las buenas obras de la mujer generosa y hospitalaria.

En el Islâm, el honrar a los invitados no es una cuestión de elección que debe o no debe ser seguida según el humor de una persona o sus sentimientos personales. Más bien es un deber del musulmán, sea hombre o mujer, quien debe estar presto/a para cumplir con este deber tan pronto como un huésped toque su puerta o entre en el pórtico de su jardín.

"Hospedar a un huésped durante una noche es un obligación absoluta de todo musulmán. Quien se levante por la mañana y encuentre a un huésped esperando en su pórtico tiene una obligación por cumplir, y de él depende lo que hará al respecto".[3]

Aquellos a quienes no les gusta recibir un huésped y le cierran sus puertas, no son buenas personas como está establecido en el Hadîz relatado por el Imâm Ahmad en que el Profeta (sws) dijo: "No existe bondad en la persona que no es hospitalaria".[4]

El Islâm ha hecho de la hospitalidad una obligación de todo musulmán, sea hombre o mujer, y la considera como un derecho del huésped. Ningún musulmán debe quedarse corto en el momento de llevar a cabo esta obligación. Si un espíritu de mezquindad ha sobrecogido a la gente hasta el extremo de que niegan a su huésped su derecho, entonces el Islâm permite al huésped tomar su derecho de ellos. Esto fue visto en el Hadîz narrado por Bujâri, Muslim, y otros de 'Uqbah ibn 'Amir, quien dijo:

"Yo dije: 'Mensajero de Allâh, nos envías a una gente que no nos da de comer ¿Qué piensas al respecto?'. Él (sws) dijo: 'Si vais a un pueblo y si ellos ordenan traer algo apropiado para comer y beber, aceptadlo, y si no lo hacen, entonces tomad las cosas que como huéspedes os corresponden que ellos os provean’".[5]

La hospitalidad es una actitud islámica básica por eso nunca encontrarás a una musulmana, cuyo Islâm sea genuino siendo mezquina con su huésped, no importa cuál sea la situación de ella o de su esposo. El Islâm le ha enseñado que la comida para dos personas alimentará a tres, y que la comida de tres personas alimentará a cuatro. Por ello, jamás debe sentirse molesta de que un huésped inesperado toque su puerta repentinamente. Abû Hurayrah (ra) dijo: "El Mensajero de Allâh (sws) dijo: 'La comida de dos personas es suficiente para tres, y la comida de tres personas es suficiente para cuatro’".[6]

Yâbir dijo:

"Escuché decir al Mensajero de Allâh (sws): 'La comida de uno es suficiente para dos, la comida de dos es suficiente para cuatro, y la comida de cuatro es suficiente para ocho’".[7]

La musulmana cuya personalidad ha sido purificada y moldeada por el Islâm no se molesta porque haya mucha gente en la mesa, a diferencia de la mujer de otras sociedades que no recibe a un huésped si no ha preparado comida por anticipado. La musulmana, en cambio, da la bienvenida a sus huéspedes aunque sean visitas sin previo anuncio, y los invita a compartir su comida familiar sin importar que su propia ración se vea reducida a solamente unos pocos bocados.

La verdadera musulmana prefiere el hambre a ignorar los derechos de este huésped a quien Allâh (swt) y Su Mensajero (sws) le han ordenado honrarlo. En realidad, Allâh (swt) bendecirá la comida de uno para que llegue a ser suficiente para dos personas, y bendecirá la comida de dos para que llegue a ser suficiente para cuatro personas, y así sucesivamente. No hay necesidad de la descortesía, y falta de hospitalidad que está sufriendo la gente influenciada por occidente, tanto en Oriente como en Occidente.

Los justos salaf establecieron el más encumbrado ejemplo en honrar a un huésped, tanto que Allâh (swt) mismo recomendó la forma en la cual algunos de ellos honraban a sus huéspedes. Un ejemplo de esto es el Hadîz narrado por Bujâri y Muslim de Abû Hurayrah (ra). Cierta vez, un hombre se presentó ante Profeta (sws) y él envió un recado a sus esposas (para que prepararán comida). Ellas dijeron: "No tenemos nada más que agua." Entonces dijo el Profeta (sws): "¿Quién hará de anfitrión de este hombre?" Uno de los Ansâr dijo: "Yo lo haré". Entonces llevó al hombre hacia donde estaba su mujer y le dijo: "Honra al huésped del Mensajero de Allâh". Ella dijo: "No tenemos nada más que la comida de los niños". Él dijo: "Prepara la comida, enciende la lámpara, y manda a los niños a dormir si te piden cena". Así, ella preparó la comida, encendió la lámpara, y envió a los niños a dormir. Luego se levantó como para ajustar la lámpara y la apagó. La pareja luego aparentó comer (con su huésped, quien, en la oscuridad, no se dio cuenta que sólo él comía) pero se fueron a la cama sin haber comido. A la mañana siguiente, Los Ansâri se presentaron ante el Profeta (sws), quien les dijo: "Allâh está muy complacido por lo que habéis hecho la noche pasada". Porque Allâh (swt) reveló:

[…les prefieren a sí mismos aunque estén en extrema necesidad. Quienes hayan sido preservados de la avaricia serán los triunfadores.] (59: 9) [8]

La musulmana es generosa y hospitalaria, recibe a los huéspedes sin importar cuando lleguen, y nunca se molesta cuando la visitan repentinamente en su hogar. De esta manera, ella le proporciona a su esposo la mejor ayuda para permitirle ser generoso y hospitalario como ella al dar la bienvenida a sus huéspedes y honrarlos con un rostro alegre y sonriente, como recomendó cierto poeta [9]:

"Sonrío a mi huésped y lo hago sonreír antes que de haga pasar su equipaje, como si tuviera mucho que ofrecerle en un período en que esté padeciendo penurias. La hospitalidad no consiste en apilar comidas en frente suyo; el rostro del generoso es la esencia de la hospitalidad".






[1] (Bujâri y Muslim), Ver Sharh al Sunnah, 14/312, Kitâb al riqâq, bâb hifz al lisân.

[2] (Bujâri y Muslim), Ver Riyâdh al Salihîn, 379, Kitâb al adâb, bâb ikrâm al dayf.

[3] Relatado por Bujâri en Al Adâb al Mufrad, 2/207, Bâb ya'izah al dayf.

[4] Relatado por el Imâm Ahmad, 4/155; sus hombres son Riyâl al sahîh.

[5] Narrado por Bujâri, Muslim y otros. Ver Al Adâb al Mufrad, 2/210, Bâb idha asbaha al dayf mahruman.

[6] (Bujâri y Muslim), Ver Sharh al Sunnah, 11/320, Kitâb al at'imah, bâb ta'am al iznayn yakfi al zalazah.

[7] Sahîh Muslim, 14/22, Kitâb al ashribah, bâb fâdilah al mawasah fi'l ta'am al qalîl.

[8] Fath al Bârî, 8/631, Kitâb al tafsîr, bâb wa yu'thirun 'ala anfusihim; Sahîh Muslim, 4/12, Kitâb al ashribah, bâb ikrâm al dayf.

[9] Es decir, Hatîm al Ta'iyy, como en al 'Aqd al Farîd, 1/236.
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